sábado, 19 de enero de 2008

Digipraxis

Olvídense de cómo eran las cosas en su época escolar, todo ha cambiado (bueno algo), por lo menos componentes que pueden llevar a un nivel distinto toda la “cosa” educacional, además del hecho de que nuestras generaciones se dirigen al mundo adulto a paso “profesional” y definitivamente nosotros ya nos diferenciamos culturalmente de nuestros padres, y los niños ya se diferencian definitivamente de nosotros…así que el que se quede sentado va a quedar muuuy atrás en todo esto.

Quiero agregar a todo este preámbulo mi experiencia, cuando estaba en séptimo básico participé en un proyecto llamado “genesis” que, según recuerdo, consistía en repartir una cierta cantidad de computadores por escuela (digamos unos doce, marca ibm), en estos se habían instalado un programa parecido al ya infame “logo” (el de la tortugita que tenía esa extraña costumbre de dejar líneas a su paso, según el comando que uno le indicaba), la diferencia era que tenía color y que permitía hacer animaciones múltiples y con sonidos y cosas por el estilo. No sé si eso fomentó mi interés, de todas formas siempre me gustó la cosa tecnológica, así que a ver que conclusiones sacaron quienes hicieron ese experimento ( y aquí asomaré lo que puede ser parte de ese experimento) (y me pregunto si alguien sabrá de esto y si lo habrán discutido en algún ramo de alguna carrera de alguna institución asociada a lo pedagógico)

Ahora vamos entrar en la atracción principal, comenzaremos jugando un poco con los términos, hablaremos de una educación “virtual”, hablaremos de una escuela “open source”…

El viejo pizarrón verde y la tiza ya comienzan a convertirse en polvo allá en el cementerio de las tecnologías obsoletas, mientras la pizarra a plumón es perseguida por buitres que ya huelen su hedor a cadáver, gracias a la nueva pizarra digital podremos darnos el lujo de poder morirnos, reencarnar y obtener una educación decente.

Este ejemplo de la pizarra me sirve para ilustrar un punto de mi tema a discutir (porque supongo comentarios), tenemos ya en estos últimos períodos toda una gama de instrumentos que en conjunto pueden (y de hecho ya lo hacen) establecer una nueva pedagogía, en cuanto a esto quiero tentar una posibilidad, esta es la de la pedagogía virtual.

Computen esto: una pedagogía virtual, es decir, sin la necesidad de un espacio físico más allá del que requiere un computador y una silla (o cama), un elaborado sistema de evaluación realizado en base a requisitos cognitivos y vocacionales (aquí cabe el término “open source”, que viene a ser algo así como “hágalo usted mismo”), sería cuestión de enviarle por mail su certificado de graduación, por supuesto con una “firma digital” (broma). Por supuesto uno puede reclamar de qué va el componente social, que dónde se desarrollaría si no hay una aula donde todos los niños y los “dolescentes” puedan traumarse en conjunto, bueno, podría modificarse el aula en algo completamente distinto y veraderamente revolucionario (expensen el término), esto al especializar, el reciclar el colegio como un espacio físico donde el objetivo principal fuese el desarrollar habilidades de comunicación, habilidades sociales e interacciones; Creo que el nivel de especificidad de esta escuela modificada podría llegar a ser milimétrico. De todas formas ya es así, de un modo torpe e indirecto (recuerden que “la TV educa más a tus hijos que la escuela” ). Creo que el problema principal para que esto suceda es nada menos que una cuestión hegemónica porque habría que anular el proceso de estructuramiento mental propio del asistir a un establecimiento en que hay que vestirse como reos (llamémosle “uniforme ejecutivo”, y disculpen si se nota que no me gusta la escuela), el hecho de especializar a la escuela como un espacio sólo para lo social implicaría objetivos exigentes, que serían tan buenos que no podrían ser (obvio en una sociedad de cuatro ojos qué más puede ser).

En fin… No nos quedemos sólo ahí, consideren la pizarra digital y su potencial, hoy un niño puede VER en la pizarra cómo funciona una ley de física y por lo tanto puede aprehender estas nociones de un modo más experiencial sin necesidad de llevar al colegio un rollo pelado de confort, unos elásticos, unas pelotitas saltarinas, y tonteras así por el estilo… ¿no me creen? Vean esto (está en inglés):



Otro ejemplo, esta vez de una pantalla de plasma:




Tal vez la pizarra digital pueda ser una versión más accesible para personas de ciertas clases donde todas juntas tengan que interactuar con esta pantalla mientras que para otras clases será un notebook por niño con pantalla interactiva y tal vez estas últimas personas puedan quedarse en su casa en el “aula virtual”. Quién sabe.

Sin duda creo que habrá que abandonar la costumbre del uso del lápiz y aprender a usar el tacto con precisión, bastarán los dedos para hacer maravillas, eso sin contar cuando los cascos virtuales y los guantes complementarios sean accesibles como quien compra un televisor (no se hagan los pobres, hoy en día hay tres televisores por hogar, uno como mínimo), y qué decir de las unidades cibernéticas cuando ya sean de uso doméstico…

Creo que es innecesario angustiarse por todo esto que viene, habrá endorfina en cantidades enormes para todos.

viernes, 11 de enero de 2008